
Adiós al Chito Jalil: Neuquén despide a uno de los últimos dirigentes de la vieja escuela del MPN
RedacciónLa política neuquina tiene una forma propia de construir sus figuras históricas: no siempre desde los cargos más altos ni desde los discursos más encendidos, sino desde la presencia constante, el trato directo y la cercanía con la gente. Luis "Chito" Jalil era exactamente eso. Un dirigente de los que ya no abundan, forjado en la cultura interna del Movimiento Popular Neuquino, que supo ganarse el respeto de sus compañeros y el cariño de los vecinos durante décadas de vida pública. Este jueves falleció a los 87 años, dejando un vacío que se sintió de inmediato en toda la provincia.

Jalil fue intendente de la ciudad de Neuquén entre 1995 y 1999, en una etapa de crecimiento sostenido de la capital provincial y de expansión urbana hacia los barrios del oeste y el sur. Su gestión estuvo marcada por el fortalecimiento de los servicios municipales y un perfil dialoguista que lo diferenció en un escenario político que ya comenzaba a complejizarse. Fue el último intendente del "viejo Neuquén", antes de que Horacio "Pechi" Quiroga iniciara su primera de cuatro intendencias consecutivas y transformara definitivamente el perfil de la ciudad.
Pero el Chito no se fue de la política cuando dejó la intendencia. Fue diputado nacional entre 1999 y 2003, representando a la provincia en el Congreso en años de profunda crisis nacional, y luego concejal de la capital durante dos mandatos consecutivos, entre 2005 y 2013. Esa trayectoria larga y variada habla de un dirigente que no se cansó de estar, que encontró en cada cargo una forma de seguir aportando desde adentro del sistema político que había elegido desde joven.
El año pasado había sido convocado por el gobernador Rolando Figueroa junto a otros históricos representantes neuquinos, entre ellos Horacio Lores, Alicia Comelli, Olga Guzmán y Julio Falletti, en un encuentro donde coincidieron en la necesidad de recuperar una representación auténtica para Neuquén que no respondiera a los partidos nacionales. Una última aparición pública que lo mostró activo, presente y comprometido con el debate político de su provincia hasta el final.
Las despedidas llegaron rápido y desde todos los sectores. El gobernador Figueroa lo recordó como un hombre que dedicó gran parte de su vida al servicio público y que será recordado por su calidez, su cercanía con la gente y su manera de estar siempre presente para quienes lo necesitaban. "Fue de esas personas que supieron ganarse el respeto y el cariño de todos", escribió el mandatario al expresar sus condolencias a la familia. El intendente Mariano Gaido lo despidió como un compañero que dejó una huella histórica en la ciudad, con palabras que combinaron el reconocimiento institucional con algo más personal y genuino.
El Chito Jalil se va en un momento en que la política argentina busca desesperadamente recuperar algo que él nunca perdió: la credibilidad que se construye con años de presencia, de coherencia y de servicio sin estridencias. Neuquén lo va a extrañar.


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